Ideas centrales de los Mapas de
progreso y su arquitectura

Un Mapa de progreso describe el desarrollo de una competencia en niveles de
creciente complejidad, de acuerdo con la secuencia que sigue la mayoría del
estudiantado al progresar en un dominio de aprendizaje determinado (Forster
y Masters 1996). Esta descripción es interanual, sin referencia necesariamente
a los grados escolares, y holística, ya que no busca describir conocimientos
puntuales, aislados unos de otros, sino conocimientos, habilidades y
entendimientos puestos en acción y, por ende, que se articulan al resolver o
enfrentar situaciones determinadas. En ese sentido, el aprendizaje se describe
desde el proceso cognitivo que experimentan la y el aprendiz; por ende, el sujeto
de la formulación es siempre la y el estudiante o las y los estudiantes. Los Mapas
describen exclusivamente el continuo de aprendizaje y no se refieren a aspectos
pedagógicos o de proceso sobre cómo lograr tal aprendizaje, aunque otorgan
un referente para la enseñanza.




Los Mapas de progreso facilitan observar el aprendizaje a lo largo de los años, ya
que visibilizan el “crecimiento” entre un nivel y otro. Estas descripciones tienen
el carácter de estándar cuando los distintos niveles del continuo se definen como
expectativa de aprendizaje por lograr en determinados grados escolares. En este
sentido, los Mapas operan como un referente de lo que se espera que todas
y todos logren. No obstante, en un mismo grado escolar, se puede observar
una diversidad de niveles de aprendizaje y muchas y muchos estudiantes no
logran el estándar definido, tal como lo han evidenciado las pruebas nacionales
e internacionales. 



El principio de los Mapas es ofrecer un instrumento que, a la
vez que muestra la expectativa, permite describir dónde están situados las y los
estudiantes en el continuo de aprendizaje, de modo que se puedan planificar




los pasos por seguir en su desarrollo. Así, los Mapas pueden operar como un
estándar de aprendizaje al señalar la expectativa de logro que se espera en
determinados grados escolares. No obstante, junto con señalar la expectativa,
parte de la base de que no todas las alumnas ni todos los alumnos aprenden al
mismo ritmo ni tienen los mismos resultados. Por ende, no solo es importante
conocer si se alcanza o no la expectativa, sino en qué parte se está en el continuo
en relación con lo esperado



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